En mi tesis de grado dediqué un capítulo entero a "la importancia de tener el software en regla". Casi dos décadas después, cuando audito sistemas todos los días, pienso que esa frase describe algo que muchas organizaciones todavía no termina de asumir: el software sin licencia no es un problema de los otros. Es un control interno que no existe.
De la tesis a la sala de auditoría
En 2009 escribí que el software en regla era una decisión de costos y de riesgos: el capítulo empresarial de mi tesis comparaba a la empresa que usa código cerrado con la que adopta código abierto, y advertía que la piratería no era una estrategia sino un pasivo. Lo que no imaginaba es cuánto se multiplicaría ese pasivo con la digitalización.
Hoy el software es la infraestructura de toda operación. Cuando ese software no está licenciado, el problema ya no es solo legal: es de continuidad, de ciberseguridad y de reputación. Por eso dejó de ser un tema de "soporte" y se convirtió en una prioridad de gobernanza.
El inventario de software como punto de partida
Toda auditoría empieza con una pregunta incómoda: ¿qué tenés instalado? Y la respuesta honesta casi nunca está escrita. El punto de partida del cumplimiento es un inventario confiable de software: qué herramientas existen, en qué equipos, con qué contrato se adquirieron y quién autorizó su instalación.
Hablamos de software asset management (SAM), pero me gusta definirlo más simple: saber qué se usa, para qué y bajo qué condiciones. Sin ese mapa no hay política de aceptación de nuevas herramientas, no hay gestión de vulnerabilidades sensata ni modo de responder un requerimiento de la autoridad. El inventario no es un trámite: es el primer control.
Costos ocultos y riesgo reputacional
El error más común es pensar el software sin licencia en términos de "lo barato a corto plazo". En realidad es caro en cuatro monedas:
- Legal: la infracción de derechos de autor habilita reclamos y sanciones, y en algunos supuestos llega a ser un tema de responsabilidad penal.
- Técnico: el software ilegítimo no recibe actualizaciones legítimas: es un punto ciego de ciberseguridad.
- Reputacional: una denuncia por uso de software pirata condiciona licitaciones, clientes y organismos de control.
- Organizacional: si una práctica así pasa desapercibida, la organización está diciendo en voz baja que otros controles también pueden eludirse.
En el sector público y en entornos altamente regulados, esos costos se ven con lupa en cada auditoría externa.
Consecuencias legales en Argentina
La protección del software como obra del intelecto está reconocida en nuestro país desde la ley 25.036, que incorporó los programas de computación al régimen de la ley 11.723 sobre propiedad intelectual. Ese régimen habilita acciones civiles por los daños que cause el uso no autorizado y contempla responsabilidades que pueden recaer sobre la empresa y, dependiendo del caso, sobre quienes la administran.
La clave para una CDPO no es memorizar el artículo: es entender que la infracción surge de la conducta ordinaria de la organización —instalar, copiar, replicar— y que por lo tanto se gestiona con controles, no con excusas.
Dónde entra esto en un esquema GRC
El cumplimiento de licencias es un caso de libro del enfoque GRC (gobernanza, riesgo y cumplimiento):
- Gobernanza: una política de software que defina quién decide qué se instala y cómo se documenta.
- Riesgo: el inventario alimenta el registro de riesgos con una métrica simple pero poderosa: ¿qué porcentaje del software está licenciado?
- Cumplimiento: cláusulas de licencia e indemnidad en la contratación, verificación periódica y procedimiento ante hallazgos.
Todo termina en dos entregables que la dirección entiende de inmediato: el mapa de software y el número de cumplimiento. Sobre ellos se decide presupuesto, se corrige y se reporta.
Un programa sin licencia no es un ahorro: es una decisión de riesgo tomada por omisión. La gobernanza existe para que ninguna decisión se tome por omisión.
Conclusión
Mi tesis terminó con una ecuación que el tiempo solo agrandó: el software en regla es más barato que el software "gratis", cuando se incluye el riesgo en la cuenta. Dos décadas después, esa ecuación tiene una derivada nueva: el mismo control de licencias que te protege de la sanción te protege de la vulnerabilidad, porque el software legítimo se actualiza, se documenta y se puede sostener ante cualquier auditor.
Tener el software en regla no es un trámite administrativo: es la decisión de gobernanza más barata que existe.